lunes, 11 de octubre de 2010

Berlín - Día 2

Me despierto en el avión justo cuando vamos a aterrizar ya en el aeropuerto Schönefeld de Berlin y uno de los compañeros de viaje anda con la siguiente canción en el móvil http://www.youtube.com/watch?v=fDWr_fss24Y

Encendiendo y apagando luces a la vez que le daba marcha al asunto xD, la gente, tanto españoles como alemanes alucinando, puro espectáculo. Aterrizamos finalmente, salimos del avión y comprobamos el primer elemento que se temía en Alemania, el frío. El frío era considerable, aunque bastante más húmedo que el que se vive en el sur de España, algo que en mi caso lo hacia más soportable.

Salimos del aeropuerto, andamos un poco y comprobamos que la estación de metro se encuentra al lado, hay que distinguir que en Berlin existe el metro subterráneo (U-Bahn) y el metro digamos por tierra (S-Bahn), el metro decir que después de los 7 días que echamos estaba bastante bien, puntuales, limpios y 24 horas, poco más se podía pedir. Nosotros cogimos todos los días una oferta diaria para grupos de 5 personas que por 15.90 € veíamos las zonas A y B de Berlin y por 16.10 € también la zona C (la zona C pertenece a los exteriores de Berlin, como el estadio Olimpico o la ciudad vecina de Postdam).

Lo que nos sorprendió fue nada más entrar, que el interior de los vagones estaban totalmente limpios (en España ya se sabe), pero al ser final de linea, siempre hay un hombre esperando para limpiarlo en una velocidad récord, y eso que estaba limpio :O. Nos movemos rumbo hacia el hostal, y andamos mirando constantemente por las ventanas para ver la ciudad, lo primero que nos sorprende es la gran cantidad de vegetación que existe en la zona, un simple ejemplo es la estación de Landsberger Allee, la estación justo al lado de nuestro hostal que se ve en la siguiente foto.


Llegamos al hostal, nos agenciamos un descuento más al final del precio, gracias a las tarjetas ISIC, básicas para conseguir descuentos en España y el extranjero para un universitario, dejamos las cosas en las habitaciones e ir a comprar a la tienda de al lado los productos básicos para estos días, allí ya empezamos a comprobar que el inglés para los alemanes es casi otra lengua nativa para ellos.

Decidimos descansar un rato, comer algo y seguidamente ir a ver parte de la zona rusa de Berlin, andando...craso error, los siguientes días iríamos desplazándonos en metro, aunque a pesar de todo seguiríamos machacándonos literalmente (22 km de media andando diarios).

En primer lugar, fuimos al parque berlinés de Friedrichshain (“Volkspark Friedrichshain”), el cual ya vi como el parque más grande que había visto (ya vería el Tiegarten otro día), donde tampoco pudimos pararnos mucho, donde pudimos ver la campana, regalo de Japón, que representaba el rechazo a las armas nucleares por parte de Japón y Alemania del Este, unos cuantos estanques, la fuente conmemorativo de los cuentos de los hermanos Grimm y muchos muchos arboles.


Otro detalle del que me doy cuenta, los perros allí no van encadenados y eso que son mucho más grandes que aquí, y tampoco montan ningún lío (en todo el viaje solo escuche ladrar a uno), se ve que la frase "un perro es igual que su dueño", no se aleja de la realidad. Desde allí, nos dirigimos por Karl Max Allee hacia el East-Side Gallery, la zona más conocida del muro de Berlin, la caminata es eterna, como dije antes, desconocíamos las grandes dimensiones de esta ciudad, durante el camino, nos vamos adentrando prácticamente en Moscú, los edificios siguen un estilo idéntico al que se ve en la televisión cuando hablan de Rusia. También nos empezamos a percatar que en todas las calles hay carriles bicis, que la gente los respeta totalmente, y que hay muchas más bicicletas que coches (los coches, la mayoría Mercedes como no).

A mitad de camino, tuvimos un primer contacto con la comida típica de aquí, el currywurst (salchicha cortada en trozos con una especie de mostaza) y el bratwurst (salchicha en bocadillo), además de una cerveza, fue también la primera clavada, nos saldría por unos 8-9 euros por eso de pedirla en un sitio que imitaba la fiesta de la cerveza (Oktober Fest).

Seguimos andando y alcanzamos nuestro destino, la zona del East Side Gallery, donde vemos un a gran cantidad de turistas buscando la zona del muro con mejor foto. Un muro que al fin y al cabo es un simple muro como el que puedes ver en tu pueblo, pero con una gran simbología dentro. La pintura más conocida sin duda es la del beso entre Breznev y Honecker, aunque yo me quedo con otra e incluso con una de los alrededores, perteneciente a la fachada del East Side Hostel de Berlin, y que viendo en google maps, no aparece.


Parada en un centro comercial cercano, tomamos el metro de vuelta al hostal, cenar algo de comida rápida y a descansar para el día siguiente, que nos iba a tocar la zona del Tiegarten y Unter den linden.

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