A la aventura
Museo de los intrépidos
Como la misa gospel nos había ocupado prácticamente toda la mañana y hacía un calor horroroso, decidimos quedarnos a comer por Harlem antes de bajar de nuevo hasta el centro.
Casualmente encontramos un sitio con porciones de pizzas y tal. Como me sentía culpable por haber comido ya dos días hamburguesas, decidí pedirme algo más ligero y me decidí por una ensalada césar. Dios, qué ensalada. La mejor que he probado nunca. Deliciosa.

Casualmente encontramos un sitio con porciones de pizzas y tal. Como me sentía culpable por haber comido ya dos días hamburguesas, decidí pedirme algo más ligero y me decidí por una ensalada césar. Dios, qué ensalada. La mejor que he probado nunca. Deliciosa.
